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INVITADO ESPECIAL
SIGAMOS FUMANDO
Hace algunos años en una de nuestras ciudades, conocí a un personaje entre vagabundo, malhechor y bohemio, quien nos refirió una anécdota graciosa: Al ser una vez requerido en un parque por la policía para requisarlo e interrogarlo, cuando el sargento, le preguntó- ¿Y usted de qué vive? Él, muy mordaz y sincero le contestó - ¡De milagro¡ Claro, si no trabajaba y vivía metido en tanto lío. Y así nos está pasando actualmente en este mundo a todos por la gran carga de elementos que producen cáncer en el ambiente, alimentación, agua, drogas…
Milagro del que no podemos abusar.
Como humano y como médico, tengo la responsabilidad de alertar e ilustrar sobre estos importantes riesgos, dado que el sufrimiento de los pacientes con cáncer y de sus familiares es tan cruel, desequilibrante y costoso.
Entre los medicamentos más usados generalmente por los colombianos como el tinidazol (nitronidazoles) empleado principalmente para la amibiasis, tricomonas y los progestágenos, como son los anticonceptivos, tienen la reserva de poder desarrollar cáncer en el hombre. Y sin embargo los seguimos formulando y tomando en forma bastante confiada, a pesar de que esta advertencia es clarísima y lógica.
Pero cuando aparece el cáncer nos preguntamos asustados y sorprendidos -¿Pero por qué?. Porque no son la citología, la mamografía, el antígeno prostático, los preventivos. Porque no hemos hecho un esfuerzo en desarrollar otros medicamentos útiles, pero potencialmente menos peligrosos. Porque no hemos hecho cambios en nuestro estilo de vida que no acepte un mundo industrial que pone en constante peligro nuestra existencia.
Conformista y perezosamente, podemos justificarnos y decir que no es sino un elemento, entre los posibles cientos que pueden producir cáncer. Pero vayamos sumándolo a todos los otros productos y condiciones, que ya conocemos y que continuamos utilizando y con los que seguimos conviviendo; para que terminemos aceptando que si no hemos desarrollado cáncer a cierta edad, es por puro milagro.
¿Le provoca además, una gaseosa?
Si bien es cierto que de algo tenemos que morirnos, le pido hacer conciencia, de manera que pueda cumplir su ciclo natural, sin inducir su propia muerte abortando su misión de vida.
Prefiramos el milagro de la lluvia, de un atardecer o de un abrazo amoroso.
Augusto Castro
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